Siempre entre cuatro paredes, una cerradura sin llave y una cámara de vigilancia. Días y más días dentro de esta jaula, donde la soledad ha sido mi mejor amiga, como siempre. De nada ha servido escarbar, estas paredes están revestidas de acero macizo, como prueba mis uñas. Dormir sin fin es lo que más desea mi subconsciente, pero mi corazón no deja de darme pequeños empujones hacia la esperanza, esperanza de palpitar libre algún día. No sé si las voces que escucho son reales o simples voces amigas de mi locura, prefiero pensar que son reales, como todo lo que me rodea. Aveces parece que el pomo de la puerta se mueve, pero todo son falsas visiones de mi desesperado cerebro. La agonía y la desesperación aquí dentro son eternas, no tienen escapatoria, al igual que yo. Muchas veces pienso que todo es un sueño, que en algún momento despertaré y todo terminará, luego me doy cuenta que ni los peores sueños durant tanto.
Hoy es el día, el día en el que llega mi salvador, el día en que por fin seré libre. Tanto tiempo llevaba esperando este momento, me moría de ganas por respirar otro aire que no fuese este, ver otro color que no fuera el negro, oler otro olor que no fuera a azufre. Justo en el momento, en ese momento, el más ansiado, hiciste volar la puerta por los aires. La luz más clara y brillante que nunca antes había visto entró por la puerta, acompañada por un ligero perfume a flores y frutas del bosque. Y allí estabas tú, tal y como había imaginado que serías, perfecto para mí.
Con pocas fuerzas me levanté y me acerqué, dos esmeraldas me miraban fijamente, me perdí en ellas. Sin previo aviso acariciaste mi mejilla, la qual reaccionó a tu tacto y se encendió como el carmín. Acercaste tus labios a los míos, pero los detuve con mi dedo índice, y te abracé. Dos lágrimas brotaron de mis ojos, dos gotas de plenitud que hace tanto tiempo esperaba que surgieran. Al separarnos, dos hoyuelos se asomaron en tu rostro, los besé, y entonces besé tus labios. Las heridas de tantos años desaparecieron para dar lugar a una nueva yo, una yo renovada, más pura y fuerte que nunca. Seguidamente tomaste mi mano, que encajaba perfectamente con la tuya, como si hubieran sido hechas para estar eternamente entrelazadas, y me guiaste hacia el exterior. Por primera vez pude sentir la libertad con todos los sentidos. Por fin era libre.
Ahora me encontraba debajo de un inmenso cielo azul y con la estrella más brillante a mi lado.
Mesley Red
Encuentra las palabras.
miércoles, 30 de septiembre de 2015
domingo, 7 de junio de 2015
Cierro los ojos y no veo nada; los abro, sigo sin ver nada. Tumbada en la cama pienso, ¿qué es lo que tengo que hacer? ¿Cuál es mi destino? Siento que he venido a la Tierra con un cuerpo humano para hacer multitud. Lo que no sé es si esto es una cosa buena o mala, tampoco sé que es bueno y que es malo; no sé nada. Quizás dentro de la multitud puedo aportar un poco de luz, quizás puedo construir un hogar con pequeños granitos de arena, quizás puedo aportar algún valor, quizás no pueda hacer nada. ¿Realmente tiene alguna importancia? Quizás, quizás, quizás. Pienso que todos estamos demasiado subestimados, no podemos ser simplemente nosotros, tenemos que ser lo que indirectamente nos imponen que tenemos que ser para que todo encaje. ¿A ellos también les pasa lo mismo? Esto es un juego, un juego necesario para mantener la sociedad que hemos creado, pero lo que nunca nos paramos a pensar es si ésta verdaderamente es necesaria. Estamos en una constante guerra psicológica, la guerra más manipuladora y poderosa, la más útil para mantener todo el espectáculo que hemos organizado. ¿Pero, esto es bueno o malo? ¿Quién soy yo para juzgar o cambiarlo todo? ¿Tengo algún poder? ¿Qué es un poder? Demasiadas preguntas y pocas respuestas. Delante de situaciones como esta, en las que opino inconscientemente sin saber absolutamente nada y me pregunto cosas que no tienen ninguna respuesta, me doy cuenta que soy más persona de lo que me pensaba, que en realidad soy igual que ellos, y que nada tiene sentido. Nada.
lunes, 1 de junio de 2015
En mi habitación soy música. Floto alrededor de materiales que se supone que son míos. Toco con delicadeza cada partícula de oxígeno, cada rayo de luz, cada nota. De repente estoy en otro mundo, en mi mundo. Todo está lleno de colores; oscuros, claros, colores que nunca había visto. El aire me acaricia y me balancea a mi ritmo, un aire suave y dulce; no hay nada más gratificante. No soy nada, pero soy todo. Deseo quedarme eternamente aquí, soy realmente feliz, estoy completa, y es todo lo que necesito. Aquí me siento protegida, querida, especial; pertenezco a este mundo. Adoro no tener tiempo, no tener prisa. Aquí todo sucede a la vez, no hay instantes, todo es un mismo instante, todo es todo. Mi música va aflojando, y yo voy despertando. Me encuentro de nuevo en mi habitación, el tiempo vuelve a correr y ahora yo soy únicamente yo.
domingo, 31 de mayo de 2015
No veo la vida pasar. Observo a mi alrededor, pero todo está quieto, inmóvil. Los pájaros vuelan y cantan, la gente hace el yin yang, el sol se pone, pero el tiempo no corre, no hay tiempo. ¿Sin tiempo hay vida? Miro el sol, me toca, me da vida y me mata. Respiro el aire, me toca, me da vida y me mata. Todo es bueno y malo, todo es blanco y negro, todo es todo. Veo unas montañas, una ciudad, un mar, un cielo. ¿Tiene algún significado la vida? Es tan precioso lo que veo. Silbo a una golondrina, ella me responde, una verdadera amiga. Al fondo, dos pájaros atados por hilos invisibles, se alejan, siempre unidos, uno al lado del otro, inseparables, infinitos, eternos. A veces sueño que tengo alas, que floto, que soy libre. Tengo fe en mi sueño. Manchas de pintura blanca esparcidas perfectamente sobre el universo, a veces azul y a veces negro. La naturaleza es tan sumamente perfecta en su desperfecto orden; sus colores, sus números impares, su dulzura, su crueldad. Te amo. No sé seguro a quien me dirijo, a lo mejor hablo sola, tal vez quiero a la nada, pero este sentimiento que yo siento es tan puro, tan fresco, tan intenso, que prefiero morir loca por fantasía de amor a no sentir lo que siento en estos momentos. Cuanta paz y cuanta guerra se esconde detrás del horizonte. Cuantas vidas hay por contar y descontar. ¿Venimos por algún motivo? No entiendo nada, no sé nada, pero soy humana, y no es una excusa, es lo que soy, una debilidad en una habilidad. Todo es bueno y malo, todo es blanco y negro, todo es todo. Tantas preguntas sin respuesta aguardan en mi trastero, pero la vida sin preguntas no sería vida, por lo tanto, el día que entienda la vida, el día que por fin encuentre las respuestas tan profundamente ansiadas, ese día, moriré, y ya nada tendrá sentido. Si más allá de este mundo me espera otro, ruego para que sea igual a este, porque mi añoranza sería tan grande que moriría tantas veces como hicieran falta para volver a estar donde me encuentro posada en estos momentos. El tiempo es una mesura humana, pero ahora que estoy aquí arriba, soy todo menos humana; soy aire, soy luz, soy polvo. El tiempo aquí arriba no existe, aquí la vida es eterna, aquí mi alma es inmortal. Cuando baje y vuelva a la vida, a las constantes sumas y restas, sólo en ese momento, pondré la pila al reloj de pared.
miércoles, 27 de mayo de 2015
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